El bienestar emocional mediante la equinoterapia

El bienestar emocional mediante la equinoterapia

Los usuarios y usuarias del SRC Maresme practican esta actividad en la que crean vínculos con el animal que les aportan beneficios tanto físicos como psicológicos  

 

Es bien conocido que la participación de animales en terapias de tipo cognitivo y psicomotriz resulta en muchos casos efectiva y beneficiosa para las personas que las practican. Tanto es así que la «zooterapia», nombre con el que se engloban estas prácticas, se desarrolla para el tratamiento de muy diversas patologías y también con distintas especies animales. Podemos encontrar terapias con perros, gatos, aves, conejos, delfines o laque nos ocupa en este caso, la equinoterapia, con la presencia de caballos.

 

Los usuarios y usuarias del Servicio de Rehabilitación Comunitaria Maresme del Centre de Formació i Prevenció asisten desde hace tres años a la Hípica de Cal Senyor, situada en Vilassar de Dalt. Allí, con una frecuencia quinzenal,  realizan actividades terapéuticas con sus caballos. La interacción con el animal y el vínculo que se establece permiten a los usuar5ios una parte de trabajo físico, de equilibrio y coordinación, donde se estimulan determinadas áreas del Sistema Nervioso Central.

 

Por otro lado, a nivel emocional la equinoterapia permite abordar cuestiones como la confianza en el otro, la comunicación, el hecho de dar y recibir afecto, que quizás de otra manera no se podrían trabajar. Es fundamental la presencia de los animales para tratar temáticas que, a menudo, van más allá de la racionalidad humana.

 

Mediante la intervención de un equinoterapeuta, los usuarios y usuarias empiezan la actividad con la preparación del caballo. En esta primera parte se peina y lava al animal, y se hace una pequeña primera toma de contacto, acariciándolo y tocándolo suavemente, para crear un vínculo inicial con la montura. Después llega el momento que los usuarios y usuarias esperan con más ilusión: Pasear montados encima del caballo.

 

Cada persona hace el recorrido de la terapia a su ritmo. Es la equinoterapeuta  la que decide cuando los usuarios están preparados para establecer un punto más de confianza con el caballo. De esta manera todo el mundo puede disfrutar de la actividad sin estrés ni forzando más de la cuenta. Dos de estos caballos (los que aparecen en las fotografías) son Blanca y Príncep, dos ejemplares muy acostumbrados y preparados para relacionarse con personas. Gracias a ellos, los participantes en esta terapia pueden disfrutar de la experiencia de trabajar con estos animales tan nobles.