El taller artístico Atelier Alterarte y la presencia transformadora de I, un niño del CRAE

El taller artístico Atelier Alterarte y la presencia transformadora de I, un niño del CRAE

Alterarte, el programa artístico y comunitario del CFP creó, de la mano de a arte terapeuta Ruth Chacón, el taller Atelier Alterarte. Abierto al público, Atelier buscar crear un espacio creativo a partir de la convivencia entre personas de edades y realidades diversas. Tantas, como participantes.

Siguiendo com la línea de atención transversal y búsqueda de trabajo comunitario en todas las vertientes del CFP, Ruth y Blanca, coordinadora de Alterarte, ofrecieron la oportunidad de participar en el taller Atelier a niños/as del CRAE. 

Así es como el equipo educativo del CRAE propuso a I, un chico de 13 años, asistir. Esta experiencia está siendo toda una aventura: personas conviviendo y creando conjuntamente en un espacio libre, con Ruth de conductora y creadora de sinergias que, cada vez más, surgen de forma espontánea.

 

Qué ha hecho de I el candidato idóneo para ir a Atelier Alterarte

Tal y como explican Ruth e Irene, subdirectora del CRAE, I tiene una sensibilidad especial y esto le hace conectar muy bien con todo el tema artístico. Ruth comenta que «No encuentras niños como I. En el taller coopera mucho y es muy fácil trabajar con el» e Irene destaca que es un niño muy agradecido que se preocupa mucho por el otro.

Tiene una gran afición por las manualidades, cada día hace y se busca él mismo los materiales. I tiene intereses diferentes a los más comunes de su edad y, aunque se relaciona con ellos sin conflictos, le cuesta abrirse a otras actividades y a comunicarse con sus iguales.

Todas estas particularidades de I lo hicieron el candidato idóneo para ser el primer niño en formar parte del grupo Atelier: habilidades artísticas y necesidad de mejorar su capacidad de expresarse.

 

La predilección  de I para crear relojes y el arte como forma de gestión de emociones

I, desde que ingresó en el CRAE mostró un cierto interés en la creación de relojes y lo continua haciendo durante sus ratos libres. Esta afición la ha llevado también al taller. Ruth explica que viene de unos dibujos que ve, donde los relojes tienen «super poderes».

La evolución de I y sus creaciones con relojes ejemplifican mucho qué le está aportando Atelier. En los relojes I vehicula su necesidad de control en todo momento. Los relojes nos ordenan y marcan nuestros tiempos. Así, I gestiona esta emoción creando relojes. Cada vez va perfeccionando más su técnica y añadiendo más materiales para crearlos. ’

I, por su historia, se siente más cómodo trabajando con cosas más estructuradas e intentar que salga de aquí es complicado porque se siente perdido, pero poco a poco en Atelier van trabajando porque se abra a otros tipos de creaciones y, de hecho, en algún momento, ya lo ha hecho. Ruth comenta que «toca un poco de otras cosas pero necesita volver a hacer un reloj de vez en cuando».

En este sentido, para I, Alterarte es el espacio que lo ordena dentro de lo abstracto. Un punto de vía libre porque pueda crear e idear pero, a la vez, con un orden. Tan y como dice Irene: «Alterarte es su espacio y le encanta venir».

 

Autonomía y mejora de dotes comunicativas. Atelier como recurso más en su proceso de crecimiento

La participación a Atelier,  más allá de la mejora de las capacidades artísticas, le aporta a I el trabajo de aspectos personales tan importantes como la autonomía o la mejora de su capacidad para comunicarse con comodidad.

En Alterarte trabaja la autonomía: viene solo y, por lo tanto, empieza a moverse sin el acompañamiento de su educador referente y es un espacio libre donde puede decidir el rato que pasa qué crea y cómo.

Así mismo, también explora su imaginación y pone en práctica las capacidades comunicativas. Ruth lo ayuda a expresarse también con la palabra, gracias a ejercicios como comentar las obras de los compañeros, explica que hace poco I le dijo a un compañero: «¡Oscar es igual que el de la otra semana!»’ Esto supuso un gran paso: opinó libremente, de forma espontánea, dejó ir, tal cual, lo que sentía. Y añade que, poco a poco, se va a atreviendo más e, incluso, ha empezado a explicar su historia vital. Según Irene, es seguramente esta sensación de libertad la que ha hecho que se relaje y que coja un lugar aquí. Al igual que el hecho de dar y recibir ayuda. Y añade: «Tiene su lugar en este espacio y esto se nota en él».

Irene comenta que en el equipo educativo del CRAE también han visto el cambio que está suponiendo para I participar en el taller en diversos ámbitos como la relación con adultos y compañeros y en su tranquilidad.  El arte es un elemento recuperador, de trabajo de expresión y de mejora y, en I, su participación en el taller está suponiendo hacer frente a dificultades, trabajarlas y superarlas cada vez más.

Compartir conocimientos, enfatizar y tener una relación de iguales

El hecho de convivir en un espacio artístico y de creación hace que las personas que participan en Atelier Alterarte creen un vínculo y sinergias. Ruth las acompaña en la creación artística y los empuja, sin imposiciones, a trabajar aspectos de su vida a través del arte.

 

Intercambio de conocimientos, aprendizaje constante

La diferencia generacional y de recorrido artístico hace que haya una gran diversidad de conocimientos e intereses en el grupo. Esto es enriquecedor por todos los lados. Por ejemplo, I ensea a mejorar sus habilidades en nuevas tecnologías a las personas adultas y, estas, lo forman en nuevas técnicas artísticas.

Ruth intenta que, de forma natural, se encuentren en el camino y unos enseñen cosas a otros cuando detecta que es posible, buscando la situación idónea y cuando a los dos les apetezca.

 

Compartir realidades y despertar la empatía de forma espontánea

Asimismo,  a veces surgen situaciones que son todo un ejemplo de consciencia de realidades diferentes. Es el caso de una de las artistas que le comentó a I en su primer día en el taller » No te asustes si hago ruidos». Es un comportamiento propio de su realidad personal y lo tiene muy asumido y lo verbaliza de forma natural personificando lo que es la aceptación de uno mismo.

I respondió: «tranquila, a mí también me pasa». Irene explica que I también tiene el hábito de hacer ruidos en momentos ociosos y que están trabajando desde el CRAE cuando no es idóneo hacerlo. Así, I entendió perfectamente lo que le pasaba a su compañera, aun ser debido a su sintomatología particular. Un perfecto ejemplo de inclusión y de aceptación de las diferencias, considerándose como a iguales.

 

Una relación de iguales entre artistas

Cuando entran a Atelier, las diferencias de edad, de caracteres e historias quedan fuera. Es un espacio artístico donde todos se relacionan como iguales. Esto se ha hecho evidente con la entrada de I, el primer niño del grupo que se ha sabido ganar el respeto de los compañeros y compañeras. Han congeniado muy bien y esto cada vez se hace más evidente en las dinámicas que establecen.

Ruth expresa la dinámica creada con una metáfora, tal y como ella suele transmitir sus ideas y sentimientos. Según comenta: «Es como un universo donde cada uno de ellos es un planeta. Los adultos se acercan y se alejan y, la llegada de I, ha hecho que estos planetas queden quietos. I aporta paz y serenidad con su presencia».

 

La voz de los protagonistas: un balance positivo por todas las partes

I valora la experiencia con un 5 sobre 5 y dice que no cambiaría nada y que lo que más le gusta es el buen trato que recibe y que se siente cómodo y acogido por sus compañeros y compañeras.

Por su lado, dos de los adultos expresan que la madurez y la capacidad de opinar de I los ha sorprendido y que en el taller no se influencian y destacan que asistir ha permitido a I ver técnicas artísticas diferentes y aprender de otras maneras de crear.

 

Con todo, la experiencia Atelier Alterarte es un espacio de creación artística que se ve enriquecido por la diferencia generacional y de perfiles de los y las artistas. Cada uno tiene su lugar y aporta a los otros habilidades que, sin esta unión y vínculo, no sería posible desarrollar. Una muestra más de que el trabajo comunitario entendido desde su vertiente más amplia de personas es positivo en todos los sentidos y que el arte es un elemento inclusivo, que ayuda a la recuperación y a mejorar la calidad de vida de las personas, siendo un elemento transformador de la sociedad.