«La inserción laboral es vital para la inclusión social de las personas con problemas de salud mental»

«La inserción laboral es vital para la inclusión social de las personas con problemas de salud mental»

Por Carla Cruells, responsable de Comunicación del CFP

 

Perfil

Psicóloga Social Posgraduada en Inserción Laboral. Responsable del servicio de Intermediación Laboral del CFP con una experiencia de 11 años en la entidad y 15 ejerciendo en el ámbito de la intermediación laboral.

 

La entrevista

 

La inserción laboral y la atención a colectivos vulnerables en el contexto de pandemia

Tal y como explicábamos en la primera etapa de confinamiento, el equipo de Intermediación Laboral os tuvisteis que reinventar desde el primer momento haciendo frente a la digitalización de la formación y de la atención de las personas usuarias, a la búsqueda activa de trabajo a pesar del paro generalizado de las empresas y a los cambios en el calendario de formaciones previstas.

 

¿Cuál es la valoración de esta etapa vivida?

Es evidente que la pandemia no ha pasado indiferente por nuestras vidas. Todos hemos tenido que aprender a vivir de otra manera: trabajar, estudiar y relacionarnos de manera diferente. Pero, sobretodo hemos aprendido que podemos hacerlo, que sabemos adaptarnos y esto es lo que intentamos transmitir cada día a las personas que atendemos.

Recuerdo momentos de mucha incertidumbre cuando decretaron el Estado de Alarma, pero lo que teníamos claro es que nosotros no podíamos parar. Si lo hacíamos, las personas usuarias también lo harían. Hemos sido capaces de mantener nuestra tarea formativa, de atención individualizada y actividades grupales en la distancia y hemos aprendido que es posible hacerlo a pesar de las dificultades y el desconcierto del momento. La experiencia nos ha demostrado que,  si todos/as nos implicamos en esta nueva manera de hacer, se puede conseguir. Ha sorprendido mucho la respuesta positiva que han tenido la mayoría de los usuarios/as en adaptarse a las nuevas tecnologías y medidas. Creemos que tenemos que continuar apostando por las TIC porque es necesario que todas las personas tengan la formación, el acceso y las herramientas necesarias para que no se queden atrás en esta nueva manera de hacer.

 

¿Cómo vivían personas que están trabajando para inserirse laboralmente el hecho de ver que toda la actividad se paraba. ¿Qué malestares e inquietudes os transmitían?

Luchar por la salud mental i la inserción laboral y ver como estos dos factores cogen protagonismo en el mismo momento y,  no en el sentido que nos gustaría, se vive con mucha incertidumbre. Nosotros atendemos a colectivos en riesgo de exclusión social y a personas con una problemática de salud mental. Colectivos que viven situaciones especialmente vulnerables.

El confinamiento llegó en un momento de mucha actividad laboral y formativa, que se vio parada sin una fecha definitiva. Esta situación, además de las que se fueron sumando en el transcurso de los días: los despidos, los ERTEs, la incertidumbre laboral…supuso momentos de angustia, de decepción y de desmotivación. Los y las usuarios/as referían problemas con el sueño, miedo para salir de casa, estado constante de alerta, soledad, intensificación de los problemas de convivencia, desesperanza…

La implicación y el esfuerzo que conlleva el proceso de inserción laboral en el mercado ordinario, conseguir los objetivos marcados y ver que la meta cada vez está más cerca y, repentinamente, sentir como en un instante todo esto se vuelve a desmontar, son momentos que se han vivido con un malestar emocional muy pronunciado. Es aquí donde ha sido imprescindible nuestra tarea de escucha de cualquier necesidad que se produjese.

 

Vuestro servicio se centra en la formación y la búsqueda de la inserción laboral pero, ¿Qué papel jugó el acompañamiento emocional de las personas usuarias?

Las situaciones que hemos vivido de confinamiento,  aislamiento social,  pérdida de personas queridas y la crisis económica que devenía, obviamente, han supuesto un reto enorme que hemos tenido que afrontar, más intensamente, desde un punto de vista de bienestar emocional.

Pero nosotros no podíamos dejar de lado nuestro trabajo como técnicos/as de inserción laboral, así que tuvimos que convivir con las dos misiones. Con mucha implicación y esfuerzo del equipo afrontamos los dos retos: una tarea de promoción laboral en medio de una crisis económica y, a la vez, una tarea de mantenimiento de la estabilidad emocional de las personas usuarias. Ha sido necesario dar un soporte emocional más intensivo porque vivesen la nueva realidad que se nos planteaba de la mejor manera posible.

Por otro lado, también tengo que decir que, aunque nuestra tarea de escucha y de soporte emocional se ha visto intensificada, estamos acostumbrados/as a convivir con esta doble misión. Trabajamos por la inserción laboral y la salud mental de nuestros usuarios/as. La inserción laboral en el mercado ordinario no es fácil conseguirla, la asistencia y la participación regular a las actividades de los programas supone un gran esfuerzo. Es primordial este acompañamiento intenso que proporciona apoyo psicológico a la persona, así como la atención que se da a la familia, que también juega un papel muy importante en el bienestar emocional de los y las usuarios/as.

Por último, también tengo que decir que el servicio de Intermediación Laboral del CFP cuenta con un equipo multidisciplinar (psicólogos, educador social, pedagogos, especialista en RRHH) que ha hecho que, en momentos como estos, la aportación de cadauno de ellos haya sido imprescindible.

 

Nuevos tiempos, nuevos retos

La brecha digital, especialmente en los colectivos vulnerables, se ha hecho evidente. ¿Cuál es la situación a nivel de herramientas y habilidades tecnológicas entre las personas que atendéis?

Vivimos en una sociedad conectada digitalmente en la que los avances tecnológicos han cambiado nuestra forma de interactuar, así como la manera en que trabajamos y aprendemos. Estar interconectados se ha convertido en una manera de poder mantener cierta normalidad, especialmente durante los días de confinamiento. Esto ha hecho que se pongan de manifiesto las diferencias que ya había en el acceso y uso de la tecnología especialmente en determinados colectivos. Son lecciones que hemos tenido que aprender a marchas forzadas, pero que nos han enseñado a estar mejor preparados/as de cara al futuro.

No todas las personas que atendemos disponen de las competencias técnicas y de las herramientas telemáticas adecuadas para dar continuidad online a la actividades de los programas. Por un lado, hemos tenido que formar a las personas en nuevas tecnologías: alfabetización informática y conocimiento de herramientas específicas de aprendizaje. Por otro lado, hemos tenido que proponer y facilitar soluciones a las personas que no disponían de los materiales informáticos necesarios por el aprendizaje: clases semipresenciales, préstamo de equipos, conocimiento de otras alternativas…

La brecha digital no es una cuestión menor. De hecho está relacionada con la reducción de las desigualdades, la educación de calidad y el fin de la pobreza que son objetivos de Desarrollo sostenible fijados por la ONU en su Agenda 2030. Terminar con esta brecha es esencial porque todos los ciudadanos puedan prosperar y ejercer sus derechos, independientemente de las circunstancias de su vida.

 

Tan importante es la formación como adquirir experiencia laboral y la dificultad por encontrar empresas que acepten estudiantes en prácticas está aumentando. ¿Cómo estáis afrontando este reto?

Es una realidad las dificultades que estamos encontrado a la hora de buscar sitios de prácticas para las personas que atendemos en nuestros programas formativos y de inserción laboral. Mucha empresas que acogen a personas en prácticas de nuestra entidad han dejado de ofrecer esta posibilidad durante la pandemia por diversas causas como que han tenido que cerrar o están en ERTO. Las prácticas a empresas nos permiten valorar la competencia laboral de aquella persona y también facilitan que la empresa conozca a un/a posible trabajador/a. No hay alternativa para esta herramienta tan potente. Nuestros técnicos han tenido que  aumentar los intentos de prospección de empresas colaboradoras y han tenido que encajar el sentimiento de frustración en muchas ocasiones. A menudo se pacta tanto con las empresas como con nuestros/as usuarios/as que las prácticas no se pueden llevar a cabo en estos momentos pero que se podrán hacer en un futuro inmediato.

 

Escenario actual y de futuro

Se prevé una crisis económica y social que ya está siendo una realidad. ¿Cómo lo estáis viviendo desde vuestro servicio?

Seguimos trabajando por la inserción laboral de las personas usuarias. En estos tiempo toca más esfuerzo, implicación y cohesión de equipo que nunca. Buscamos soluciones e intentamos  reinventarnos para adaptarnos a la nueva situación. Y, lo más importante, enseñamos a las personas que atendemos para hacerlo. Es una realidad que la situación es complicada, a veces da miedo pues no sabemos qué pasará con nuestros programas y vivir esta incertidumbre genera malestar. Por eso no bajamos la guardia, buscamos alternativas y nuevas vías de financiación. La entidad también se está implicando mucho en esta nueva etapa, integrando en el centro la nueva figura de técnico de proyectos para buscar alianzas y nuevas vías de financiación porque nuestra tarea no se pare y que la atención a nuestros/as usuarios/as pueda continuar con la mayor calidad posible.

La crisis del 2008 es un ejemplo de cómo salir de una situación similar. ¿Qué aprendimos de ella a nivel de Intermediación Laboral?

Como he dicho anteriormente, lo que aprendimos es que no podemos parar. Por un lado no podemos parar por las personas que atendemos, a algunas de ellas les cuesta mucho activarse y tenemos que intentar que no se vuelvan a pasivizar en la búsqueda de trabajo y/o en la mejora curricular. Es en estos momentos tan inciertos cuando más soporte necesitan, más escucha y más acompañamiento. Por otro lado, también tenemos muy presentes a las empresas, que se tienen que cuidar en situaciones de crisis. Ellas son, en definitiva, las que contratan a nuestros/as usuarios/as. Cuando las empresas están en un momento tan complicado como el actual estamos con ellas dándoles soporte. Como entidad social, ofrecemos asesoramiento laboral: ayudas, bonificaciones, tipos de contractos…Agradecemos su colaboración cuando han podido hacerla. El hecho de estar pendientes en estos momentos fideliza la empresa con nuestra entidad.

También hemos aprendido que tenemos que continuar reivindicando más y mejor ocupación, mejores salarios y contratos más estables, mejor salud y menos estigmatización. Al igual que lo hicimos en su momento, lo continuaremos haciendo ahora. Todas estas condiciones son imprescindibles para el bienestar, la salud mental y conseguir un futuro mejor.

 

Realidad de la contratación de personas vulnerables por parte de empresas

¿Qué tipo de empresas suelen estar dispuestas a contratar personas con el perfil que atendéis?

Las empresas más sensibles a acoger personas en prácticas y/o ofrecer un contrato laboral a personas con un trastorno mental son las pequeñas y medianas empresas. Son empresas más sensibilizadas donde las personas pasan a tener un nombre y un apellido y no una discapacidad o un trastorno en salud mental.

Nosotros nos encontramos que las empresas grandes que tienen que cumplir la LISMI, normalmente, acogen alumnos en prácticas y/o ofrecen contratos laborales a personas con otros tipos de discapacidades y/o personas en riesgo de exclusión social. La salud mental sufre mucho más estigma en nuestra sociedad. Se tiene que continuar luchando por la inserción laboral de las personas con enfermedad mental, y la inclusión social de cara a la población en general hacia este colectivo.

También encontramos un espacio en aquellas asociaciones y fundaciones que también trabajan con colectivos con dificultades añadidas por la inserción, ya sea por la situación socioeconómica que tienen o por tener un certificado de discapacidad.

¿El estigma hacia los colectivos que acompañamos se hace patente cuando ofrecemos candidaturas a nuevas empresas?

Nosotros gestionamos programas de inserción laboral para personas en riesgo de exclusión social y para personas con discapacidad y/o trastorno mental. Si hablamos de personas en riesgo de exclusión social podríamos decir que estas son más aceptadas como a posibles trabajadores que otros colectivos, sobre todo si esta es derivada de un trastorno mental.

Cuando se habla de personas con un trastorno mental, normalmente vienen a la cabeza palabras como fármacos y/o psicoterapia, violencia, incapacidades…Cuesta mucho incorporar el aspecto laboral. 

Somos conscientes que la inserción laboral es vital para la inclusión de las personas con problemas de salud mental. El trabajo es una forma de participación en la producción social. Es por eso que  la intervención a nivel laboral, como precursora de una intervención más amplia, es el objetivo de muchos procesos de recuperación psicosocial y políticas activas de ocupación dirigidas a personas con trastorno mental.

Todavía hay muchos prejuicios alrededor de la salud mental. La sociedad, en general y las empresas, como parte de la sociedad, tienen una concepción equivocada de la mayoría de los trastornos mentales. 

La sociedad no tiene información real sobre qué es la salud mental y a menudo los medios de comunicación tampoco ayudan. Cuando en la televisión se trata un tema de salud mental, se utilizan términos peyorativos que ayudan todavía más a formarse estas concepciones erróneas alrededor de la salud mental.

Así mismo, el estigma que este colectivo sufre no está sencillamente instaurado en la falta de información, aunque también colabora negativamente sino que está instaurado en las personas, en las familias, en la misma sociedad. Muchos de los mitos y prejuicios sobre la enfermedad mental, especialmente el de la violencia y el de la incapacidad, son transmitidos de unos a otros, en las familias, en los medios de comunicación, en el cine, etc. contaminando todas las actividades sociales, especialmente, el aspecto laboral.

 

¿Qué dirías a una empresa que no tiene claro si contratar a una persona con una discapacidad o problemática de salud mental porqué se decidiera a hacerlo?

Le diría que haga el mismo proceso que hace cuando en su empresa surge la necesidad de contratar a una persona, que analice los trabajos a realizar y las competencias que necesita la persona que cubrirá aquel puesto de trabajo y que lo plantee de la misma manera cuando se trata de la contratación de una persona con discapacidad y/o un trastorno mental. No podemos hacer generalizaciones hacia las actitudes y las competencias de una persona en función de la discapacidad y/o diagnóstico que tenga. Las personas con un trastorno mental pueden desarrollar como cualquier otra persona si tiene las competencias necesarias para hacerlo. Se tiene que normalizar el trato y facilitar la comunicación y no tratar la persona con paternalismo o desde el estereotipo. 

También le diría el valor añadido que supone una buena práctica empresarial de Responsabilidad Social. La RSE se tiene que integrar a la gestión de la empresa por un crecimiento sostenible, social y responsable del territorio. Las prácticas responsables de contratación ayudan a mejorar la ocupación de las personas y disminuyen el riesgo de exclusión social. El reconocimiento a la comunidad de referencia tiene un impacto sobre la imagen y el prestigio social de la empresa.