La terapia con caballos y el empoderamiento de las personas atendidas fruto de la potenciación de sus fortalezas

La terapia con caballos y el empoderamiento de las personas atendidas fruto de la potenciación de sus fortalezas

El CFP Maresme lleva a cabo un programa terapéutico con caballos desde hace cinco años. Es una actividad transversal, donde pueden acceder personas usuarias de distintos servicios de la entidad. Lucía Pose es Psicóloga del Servicio de Rehabilitación Comunitaria del Maresme y ha sido la encargada del programa de equinoterapia desde su inicio.

Fruto de su experiencia en esta actividad ha realizado un artículo sobre el  “Programa de intervención terapéutica con caballos». En él contextualiza este tipo de intervención terapéutica tan utilizada y, a la vez, tan desconocida. Así, hace un recorrido desde los años 80, cuando se produjo un proceso de transformación a la atención a la salud mental: el paso de las instituciones totales a la psiquiatría comunitaria. Este cambio supuso velar por el empoderamiento personal y la mejora de su calidad de vida, enfatizando las capacidades y fortalezas de la persona.

Así mismo, Lucía también expone que, en el trabajo diario con personas con una problemática de salud mental, constatamos que es necesario buscar alternativas que complementen los enfoques puramente médicos y que las terapias asistidas con animales son una opción ideal.

 

¿Por qué equinoterapia?

Los caballos son idóneos para realizar intervenciones terapéuticas gracias a que tienen unas características que permiten trabajar aspectos personales y sociales. Por ejemplo, como no establecen vínculos de rivalidad podemos trabajar los miedos y la dificultad ante conflictos y, gracias a sus atributos etológicos, las emociones de las personas. Con todo, hay un efecto de dignificación de la persona: cualquier puede formar parte del grupo y de la actividad estableciendo una relación con el caballo.

El Programa de intervención terapéutica con caballos

El caballo vehicula el trabajo de simbolización. Es un elemento tercero entre el o la profesional y la persona atendida. Un ser al que transferir sentimientos y vivencias, convertirlas en pensamientos y expresarlas con palabras. Una manera lúdica y relajada de abrirse sin sentirse «desnudos emocionalmente».

Cada sesión consta del cuidado y el contacto con el caballo, promoviendo un rol activo de la persona que crea un vínculo con el animal con el que se comunica. Como consecuencia de velar por el buen estado del animal deviene la posibilidad de mejorar el propio cuidado, pasando de ser una persona “cuidada” a ser cuidador/a y compañero/a.

Podéis consultar el artículo de «Programa de intervención terapéutica con caballos» completo.