«Programa de intervención terapéutica con caballos» por Lucía Pose, Psicóloga Colegiada 17471

«Programa de intervención terapéutica con caballos» por Lucía Pose, Psicóloga Colegiada 17471

Desde el año 2015, el CFP Maresme lleva a cabo un programa terapéutico con caballos en la Hípica Cal Senyor de Vilassar de Dalt.

Este programa de equinoterapia ofrece a las personas usuarias del CFP Maresme la posibilidad de participar en un entorno privilegiado y externo a las instalaciones sanitarias en nuestra comarca.

Algunos antecedentes

En nuestro país en los años 80 se produce un proceso de reforma psiquiátrica que implica una gran transformación de la atención a la salud mental que pasaría de las “instituciones totales” de tipo asilar (Goffman, 2001) a una progresiva desinstitucionalización psiquiátrica hacia una psiquiatría comunitaria. Este modelo implicó la puesta en marcha de servicios capaces de acoger y atender las problemáticas dentro la propia comunidad del individuo, incluyendo su familia y otros actores sociales relevantes, procurando que la persona pudiera volver a establecer un lazo significativo y formar parte de la sociedad que la rodeaba.

Se vio necesario, por lo tanto, trabajar desde un modelo de rehabilitación psicosocial teniendo como objetivo principal la mejora de la calidad de vida de las personas que sufrían un trastorno mental severo (Gisbert, 2003).  Esto conllevaba velar porque las personas atendidas pudiesen tener un lugar de sujeto a la sociedad y, además, recuperar o construir un proyecto vital a partir de sus posibilidades (apoderamiento).

 

Salud mental e intervención terapéutica con animales

En el trabajo diario con personas que sufren una enfermedad mental constatamos con frecuencia algunas limitaciones en los enfoques puramente médicos que nos hacen buscar soluciones alternativas y que complementen los tratamientos convencionales.

Las terapias asistidas con animales, aparecen como una alternativa a los tratamientos tradicionales, de carácter médico y/o farmacológico, con la idea de poder devenir un complemento, no de excluirlos. El punto más innovador que ofrecen estas intervenciones es que implican un vínculo entre una persona y un animal.

Ha habido varias experiencias donde se utilizaron animales para la rehabilitación o la mejora de personas con una patología. Por ejemplo, el año 1952 el médico psiquiatra Boris M. Levinson, accidentalmente, descubrió como su perro podía adoptar el rol de  co-terapeuta en tratamientos con niños autistas. A partir de aquí empezó a utilizar su perro como intermediario entre él y el/la paciente, como un puente donde se podía crear un espacio y entorno de trabajo terapéutico. Los años 70, diferentes profesionales e instituciones, impulsados por el trabajo de Levinson, llevaron a cabo experiencias, programas y estudios para poner el práctica terapias asistidas con animales.

Según la “International Association of human animal interaction Organisations”, la terapia asistida con animales se define como una intervención terapéutica centrada en la mejora del funcionamiento físico, cognitivo, conductual y/o socio-emocional de la persona, donde intervienen uno o más animales. (IAHAIO, 2018).

Existe una amplia bibliografía que aborda y analiza los beneficios de las terapias asistidas con animales y específicamente con caballos. En el Hospital de Sant Joan de Déu se hizo un estudio de investigación a partir del cual se desarrolló un programa terapéutico facilitado por animales de compañía para pacientes con esquizofrenia crónica. Las autoras Villalta Gil y Ochoa Güerre, (2007) destacan:

Los beneficios de este tipo de programas de rehabilitación no están todavía determinados con estudios metodológicamente correctos, pero los estudios que se han llevado a cabo hasta la actualidad parecen apuntar que podría ser beneficiosa para el funcionamiento social-interpersonal (Barak et al., 2001), el tono hedónico (Nathans-Barel et al., 2005), algunas habilidades de la vida diaria (Kovacs et al., 2004) e incluso la sintomatología psicótica. (p.54)

 

Principales características de los caballos y beneficios en el vínculo con la persona

Los caballos reúnen una serie de características específicas a nivel biomecánico y etológico que permiten trabajar diferentes aspectos personales y sociales en su entorno y que, por lo tanto, los hacen animales idóneos para realizar intervenciones terapéuticas.

Son animales herbívoros, que no atacan cuando tienen miedo, ni establecen vínculos de competencia ni rivalidad con los otros. Aunque tienen unas dimensiones enormes, la manera que tienen de reaccionar permite trabajar conceptos relacionados con los miedos, fobias y dificultades ante los conflictos. Aunque habitualmente está visto como un animal grande y valiente, su mecanismo ante el peligro será siempre huir. Estos atributos etológicos del caballo permiten trabajar aspectos emocionales de las personas. Les permite hacer espejo con ellos y proyectar pensamientos, sentimientos y dificultades para poder, así, metabolizarlo y transformarlo.

Tienen un pensamiento dicotómico (blanco o negro), una manera de procesar la información que posibilita trabajar las dificultades derivadas de la alta impulsividad y baja planificación que presentan muchos pacientes, a partir de ejercicios dirigidos con el caballo.

Estos animales aceptan a todo el mundo, los sujetos no se sienten juzgados y pueden comportarse tal y como son, sin necesidad de fingir. Hay un efecto de dignificación de la persona: cualquiera puede formar parte del grupo y de la actividad estableciendo una relación con el caballo.

El animal se adapta en los diferentes estados emocionales y, así, deviene un soporte para la persona. Para conectar con el caballo se tiene que crear un canal de comunicación oral y corporal.

Su movimiento es tridimensional: los movimientos de una persona a caballo al paso son muy parecidos o iguales a los de una persona caminando. Ambos siguen el mismo patrón de movimiento a la pelvis humana  y al tronco, per lo que estimulan física y neurológicamente las áreas relacionadas con la locomoción. El movimiento del caballo al paso provoca un balanceo (de cuna) que puede generar sensaciones de bienestar, seguridad, tranquilidad y consuelo.

Sin embargo, las actividades con caballos generalmente se hacen en medio de la naturaleza requieren de una planificación y puesta en práctica de actividades de la vida diaria (AVDs) en un contexto de aprendizaje vivencial.  Las actividades al aire libre provocan hambre y cansancio de una manera sana que después favorece un sueño reparador.

 

Programa de intervención terapéutica con caballos

Planteamos el uso del caballo como elemento tercero (entre el profesional y el/la paciente) que vehiculará el trabajo de simbolización a través del animal. El caballo se presenta como un ser al que transferirle las vivencias y afectos de la persona siente pero que tienen dificultades para convertirlas en pensamientos y expresarlas en palabras. Es una manera de abrir su realidad interna sin sentirse «desnudados emocionalmente» y, además, de hacerlo de una manera lúdica y relajada.

El programa incluye en cada sesión el cuidado y contacto con el caballo, promoviendo un rol activo de la persona que crea un vínculo con el animal con el que se comunica y tiene contacto físico. Como consecuencia de velar por el buen estado del animal deviene la posibilidad de mejorar el propio cuidado, facilita salir de uno mismo, no ser únicamente un objeto de otro o una persona “cuidada”, convirtiéndose en cuidador/a y compañero/a, trabajando de manera cooperativa con otros.

El trabajo con caballos implica tanto el lenguaje oral como el corporal ya que todos dos tienen que poder coincidir para llegar a comunicarse, creando un puente entre el equipo y la persona que participa.

La palabra hablada y actuada en el movimiento de nuestro cuerpo es un elemento fundamental. Poder conectar la propiocepción (sensaciones físicas) con estados emocionales haciendo así, un trabajo de simbolización.

 

Objetivos

El objetivo principal de esta actividad es mejorar la calidad de vida de las personas, incidiendo en diferentes áreas: de psicomotricidad, psicológica y social, como por ejemplo mejorando la agilidad, la coordinación, la consciencia corporal, el estado clínico, paliar el deterioro cognitivo, generar sentido de pertenencia al grupo, mejorar las habilidades sociales, así como potenciar la inclusión y el lazo social.

Se trabaja con dos grupos diferenciados y reducidos que asisten a la hípica de manera quincenal. Se trata de una actividad de carácter transversal que permite que las personas usuarias de distintos servicios de la institución desarrollen habilidades y competencias fuera del centro al que habitualmente asisten.

La actividad se realiza en un lugar privilegiado en medio de la naturaleza, donde se contempla el cuidado y el respeto por la misma y los seres que la habitan. Se trabaja bajo los principios básicos de equitación ética, esto conlleva la responsabilidad de tratar a los animales con respeto y mantener su bienestar. Se hacen sin montar.

La duración de la actividad es de una hora y media y está dirigida por un profesional de la hípica y otro del  CFP Maresme. Se divide principalmente en dos partes. La primera a la llegada, consta de buscar y preparar los caballos, cepillarlos, darles comida, limpiar los cascos, etc. También se aprenden nociones básicas de equitación y cuidado del caballo. Y, la segunda, es la realización de los ejercicios de pista, ya sean a pie o en tierra. Cada día se hacen ejercicios diferentes de los que se desprenden por temas para reflexionar con todo el grupo.

 

Referencias Bibliográficas

-Franquet, M. B. (2017). La intervenció assistida amb cavalls. Lleida: Departament de Treball, Afers Socials i Famílies, DIXIT Centre de Documentació de Serveis Socials.

-Generalitat de Catalunya, D. d. (s.f.). Pla Director Salut Mental i Adiccions Catalunya 2017-2020.

-Gisbert Aguilar, c. (2003). Rehabilitación psicosocial y tratamiento integral del trastorno mental severo. Asociación Española de Neuropsiquiatría.

-Goffman, E. (2001). Internados: ensayos sobre la situación social de los enfermos mentales. Buenos Aires: Amorrortu.

-Gómez Jaramillo, M. (2017). Terapia asistida con animales: una revisión bibliográfica. Medellín: Universidad de Antioquía. Facultad de Ciencias Sociales y humanas, Departamento de Psicología.

-IAHAIO, I. A.-A. (s.f.). http://iahaio.org/wp/wp-content/uploads/2018/04/iahaio_wp_updated-2018-final.pdf.

-Lajas Manzano, M., & Funes Lapponi, S. (s.f.). Un análisis sobre la terapia asistida con animales y su contribución al desarrollo de las competencias socioemocionales y la inclusión social. Disponible a: http://fes-sociologia.com/files/congress/12/papers/4946.pdf

-Martínez Abellán, R. (2008). La terapia asistida por animales: una nueva perspectiva y línea de investigación en la atención a la diversidad. Indivisa. Boletín de Estudios e investigación, Núm. 9, p. 117-143.

-Martos Montes, R., Ordóñez Pérez, D., De la fuente Hidalgo, I., & Martos Luque, R. i. (2015). Intervención asistida con animales (IAA): Análisis de la situación en España. Escritos de Psicología – Psychological Writings (en línea), 1- 10. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=271043400001

-Sociales, D. C. (s.f.). Intervenciones asistidas con animales.

-Villalta Gil, V., & Ochoa Güerre, S. (2007). La terapia facilitada por animales de compañía como programa de rehabilitación adjunto para personas con diagnóstico de esquizofrenia crónica. Papeles del Psicólogo, Vol 28 (1), pp 49-56. Fundación para la investigación y la docencia Sant Joan de Déu. Disponible en: http://www.papelesdelpsicologo.es/pdf/1428.pdf